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jueves, 16 de febrero de 2012

Minutemen "We Jam Econo"

Perdón, ¿pero los tienen a los Minutemen, no? Sí, aquellos de "Corona", el tema usado como cortina de Jackass. En el enorme glosario de bandas subvaluadas, el nombre de Minutemen debería figurar en letras doradas. No sólo porque la música del trío surgió en un momento único, sino porque, además, su historia es tan sufrida que a uno no puede darle más que ternura. 

"We Jam Econo - The Story of the Minutemen" no es más un exhaustivo repaso a la historia de una de las bandas más determinantes del movimiento Hardcore/Punk norteamericano de fines de los setentas/principios de los ochentas. Claramente el encanto radica en el corazón que se le puso detrás a este documental, con un gran archivo (ya sea entrevistas o presentaciones en sótanos) y una amplia gama de entrevistados, destacándose Thurston Moore, Flea, Ian MacKaye y Henry Rollins, quienes deshacen en loas al grupo que contara a Mike Watt entre sus filas. Como bonus se incluye un DVD adicional con tres shows completos del grupo.

¿Por qué los Minutemen son imprescindibles? Porque supieron licuar influencias tan únicas como Gang of Four y Blue Öyster Cult con letras brillantes que le escapaban a lugares comunes como "nosotros vs. la policía" o "el Estado me oprime" ("sus letras no eran tan agónicas", relata Thurston) sino que instaban a tomarse un tiempo, a pensar, a tomar los libros, a sacar sus propias conclusiones. Porque dentro de su inocencia (ni siquiera sabían la cantidad de cuerdas que necesitaba cada instrumento ni tampoco sabían afinarlos) desarrollaron un estilo tan fresco, espontáneo y único que no tuvo competidores. Porque tenían su propio idioma, sus propios términos (y así titularon a uno de sus largas duraciones: "Project: Mersh", interpretándose como "Proyecto: Comercial"). Porque estéticamente se le adelantaron años y años a los noventas. Porque fueron Alternativos antes de que se acuñe el término. Porque fue la primer banda que el sello SST firmó fuera de Black Flag, cuyo guitarrista era el dueño. Porque en sus temas apenas superaban el minuto de duración pero dejaban más cosas en la cabeza que las óperas Rock. Porque "Double Nickels on the Dime" es brillante. Porque R.E.M. los exigió como teloneros frente a su reciente sello discográfico. Porque se pelaron el orto tocando en cuanto recinto encontraran, abriendo el mercado yanqui a las bandas independientes. Porque Mike Watt era el bajista, porque George Hurley era el baterista y porque D. Boon (R.I.P.) era el cantante y guitarrista. Y por "Corona", claro.

No hay más palabras: momento de escucharlos.

martes, 3 de enero de 2012

Rush "Beyond the Lighted Stage"

Tras haber trabajado en "Metal: A Headbanger's Journey", "Global Metal" y junto a Iron Maiden en su "Flight 666" le llegó el turno a Sam Dunn de trabajar en el film de sus coterráneos Rush. Lo positivo de contar con Dunn (y su coequiper Scot MacFadyen, ambos dueños de la productora Banger Films, Inc.) es un mínimo de calidad garantizado, cero sensacionalismo y un completo y absoluto conocimiento del tema abordado.

"Beyond the Lighted Stage" no es la excepción a la regla. Con un relato fino y elegante, que incluso comienza previo a la formación del grupo, el film cuenta con una selecta lista de invitados (Sebastian Bach, Trent Reznor, Jack Black, Billy Corgan, etc) que no sólo demuestran devoción absoluta hacia el trío, sino que potencian el valor documental con sus jugosas opiniones. Pero tal vez el punto más determinante sea la inclusión de una cuidada selección de archivo. Por ejemplo, nuestros ojos pueden ser testigos del mismo momento en que Alex Lifeson le comenta a su familia su decisión de no seguir sus estudios para dedicarse de lleno a la música. ¡Sí! ¡Por alguna razón que va más allá de la lógica, alguien de su entorno estaba grabando una discusión familiar, allá por los tempranos setentas! Esto, lejos de ser de bizarro, juega a favor de un documental que, para muchos, estaba destinado al bodrio.

La separación de los capítulos es certera y determinante. No queda detalle librado al azar, desde la desmedida ambición musical en la que se vieron sumergidos en una instancia de su carrera hasta el momento trágico vivido por Neil Peart, que estuvo a punto de culminar con la trayectoria del conjunto. Dunn una vez más da sobradas muestras de perfección en la compaginación, resultando en un DVD sumamente entretenidos para aquellos ajenos a la propuesta musical del trío.

Ajenos a las modas (esteticas y sonoras) y a las FM's, Rush supo consolidar una carrera cercana a los cuarenta años sin que nadie pueda reprocharles su andar. Como el mismo Geddy Lee se define, "el grupo de culto más grande del mundo".

viernes, 11 de noviembre de 2011

God Bless Ozzy Osbourne (2011)

Con una carrera que supera la barrera de los cuarenta años, Ozzy Osbourne se transformó en una especie de villano para algunos y un genio inalcanzable para otros. Lo cierto es que su figura resulta inevitable para todo metalero que se precie de tal (al menos para su gran mayoría) y cada uno de sus pasos retumban en cada rincón del continente. Entonces, ¿qué se podía esperar cuando se anunció con bombos y platillos la llegada a la pantalla grande de un documental acerca de su vida?.

El primer interrogante que surge, casi inmediatamente, es cuánto nos interesa saber acerca de la vida privada de los músicos que adoramos. Porque si bien es cierto que muchos habremos fantasiado con vivir esa vida, la estrella de rock promedio debe lidiar con conflictos no cicatrizados de infancias tortuosas, un desapego de los seres queridos y la incapacidad de contemplar en el vocabulario la palabra familia. Como era de esperarse, Ozzy encarna a la perfección este papel y es algo que sabíamos de antemano, gracias a su autobiografía y su reality, que levantó tantas acusaciones que hasta el propio involucrado debió mostrarse arrepentido de su participación. ¿Cuál es el acierto de "God Bless Ozzy Osbourne"? El film hace hincapié en demostrar que Ozzy es  humano, con todos los desaciertos que ello conlleva, a pesar de poseer una carrera repleta de logros discográficos. Pero su  mayor aporte radica en el enorme material de archivo: impactante. Basta con ver la entrevista a Randy Rhoads del año 1982, con motivo de una entrega de premios, para que las lágrimas queden al acecho. Otro punto saliente son las entrevistas con cada uno de sus hijos (Ozz tuvo dos matrimonios) y con los integrantes de Black Sabbath, más allá de que el protagonismo de Tony Iommi queda un tanto deslucido. Como la colaboración de Zakk Wylde, escueta aunque férrea.

Bien se podría haber profundizado en cada uno de sus discos o al menos en los más emblemáticos, pero más allá de que los contrastes entre el Ozzy actual y el de los ochentas son notorios (lo que privaría de obtener declaraciones jugosas en ese tópico), el film cumple para entretener a los viejos seguidores como dar un paneo a aquellos que simplemente anden de paso.

PD: En exactamente cuatro horas, a las 11:11 (horario EEUU) del 11/11/11, en el Whisky a Go Go de Los Angeles y con conducción del inefable Henry Rollins, Black Sabbath estará anunciando en rueda de prensa su reunión, que incluirá un tour mundial (Argentina programada para 2013) y nuevo disco producido por Rick Rubin.

sábado, 29 de octubre de 2011

Black Sabbath (1963)

La cultura popular se retroalimenta permantemente: libros que inspiran películas, discos que influencian libros y personajes de ficción (Duran Duran, Vixen) que nombran a bandas. Pero algunos fueron más allá y directamente nombraron sus grupos a partir de clásicos films. My Bloody Valentine, White Zombie y Misfits son algunos de ellos pero tal vez el caso más rutilante sea el de Black Sabbath.

Inicialmente llamado "I Tre volti della paura" ("Las Tres Caras del Miedo") y renombrado "Black Sabbath" para el mercado norteamericano, el film (de origen italiano) fue dirigido por Mario Bava y consta, tal como lo indica su título, de tres episodios. "El Teléfono" (una historia de lesbianas tramposas con la muerte al acecho), "Los Wurdalak" (un abuelo convertido en vampiro repele a su familia) y "La Gota de Agua" (el fantasma de una vidente revive para vengarse de la persona que le robó su anillo). Las historias (con la mujer como figura excluyente) son presentadas y narradas por el maestro Boris Karloff, famoso por su personificación de "Frankestein" (1931) y fueron censuradas en los Estados Unidos, con nuevas escenas y nuevos diálogos.

Semejante fue su influencia que llegó al Reino Unido. El grupo de Birmingham y cuya cara más visible es Ozzy Osbourne se formó como Earth en 1968. Pero al momento de firmar su primer contrato discográfico, fueron informados que ya existía otra banda con el mismo nombre, por lo que optaron llamarse Black Sabbath tras una aguda sugerencia del bajista Geezer Butler, a quien le asombraba que la gente pagara para asustarse (por aquel entonces, el film se había repuesto en cartelera en el cine de su ciudad natal). Eso fue el puntapié inicial para que el cuarteto reformule su propuesta musical y sus líricas, muchas de ellas inspiradas en cuentos de terror o historias ocultistas.

jueves, 13 de octubre de 2011

Iron Maiden: Flight 666

En pleno auge de la descarga digital y gratuita, los emblemas del Metal tuvieron una idea tan simple como efectiva: llevar a la pantalla grande la intimidad de su accionar. Primero fue Metallica con "Some Kind of Monster", musa inspiradora para Iron Maiden y su su merecido "Flight 666".

A diferencia de los cuatro jinetes, Maiden no centra su rodaje en sus miserias personales. Como británicos de ley, prefieren mostrar su faceta más cerebral, en lo que tal vez sea el mejor momento de su carrera. ¿Cómo es esto? Aunque resulte difícil de creer, Iron Maiden goza hoy en día de mayor popularidad que durante aquel primer lustro glorioso iniciado a partir de su debut discográfico ("Iron Maiden", 1980) finalizado con uno de los mejores discos en vivo de todos los tiempos ("Live After Death", 1985). En la actualidad, la propuesta de los británicos es más global que nunca y qué mejor que reflejarlo contratando los servicios del cineasta Sam Dunn. Sam es un antropólogo canadiense que saltó a la fama gracias a dos documentales acerca del mundo metalero, "Metal: A Headbanger's Journey" y "Global Metal", que en su esencia revisitan cómo viven el género distintas poblaciones con sus distintos regímenes religiosos, culturales y demases, con un preciso dominio de género y, principalmente, con una soltura que incluso entretiene a quienes no estén empapados en la materia.

Dunn es el encargado de filmar una proesa épica en la historia de la Doncella: el primer viaje llevado a cabo sobre un avión propio piloteado por el mismísimo Bruce Dickinson, en el marco de la gira "Somewhere Back in Time", que repasó los éxitos del sexteto. Las razones de semejante idea resultan sencillas en boca de los protagonistas ("nos preguntábamos de qué manera podíamos matar el tiempo muerto en las giras") pero gracias a la aguda precisión del director queda claro que en el planeta Maiden lo imposible resulta posible con una claridad digna de los grandes. Así, nuestros ojos son testigos del viaje que le demandó seis semanas y un total de sesenta mil kilómetros -con presentaciones en la India, Australia, Japón, Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y Sudamérica-, donde vemos cómo mata el tiempo el sexteto (el golf y el tenis pican en punta), con un análisis pormenorizado de la personalidad de cada uno, barnizado por opiniones de los mismos integrantes más efusivas muestras de cariño de parte de sus fans. Y por lo que nos enteramos, las desmedidas muestras de fanatismo de los porteños no cayeron bien en los Maiden, que según dicen "es molesto cuando los fans no entienden que venimos de un viaje y con la diferencia horaria a cuestas".

Entretenido aunque por demás extenso, el film se torna fundamental para aquellos que están en el metal y aledaños, resaltando la tenacidad y consistencia de un grupo único e irrepetible, más allá de gustos musicales.

lunes, 17 de enero de 2011

Locura general

Hay ciertas películas que ameritan volver a ser vistas. La cantidad de veces que sean necesarias. Recuerdo que me sucedió con “Terminador 2”: ¡en un año la volví a ver diez veces!

“Atrapado Sin Salida” (“One Flew Over The Cuckoo’s Nest”, según su título original) es una de ellas. Sin intenciones de realizar una crítica pormenorizada ni brindar las sensaciones que me genera (pero sí aclaro que está cómodamente en mi top 5 de películas favoritas), prefiero centrarme en los momentos en que el cine y la música se toman la mano.

James Hetfield, el cantante y guitarrista de Metallica, compuso “Welcome Home (Sanitarium)” (“Bienvenido a Casa (Manicomio)”) tras haber visto la película protagonizada por Jack Nicholson por primera vez. “Fade To Black”, la primer balada que del grupo en su historia, había sido bien aceptada por los fans, por lo que Hetfield consideró conveniente darle una segunda oportunidad. “Queríamos tener otra canción lenta, limpia, pero esta vez con un estribillo” declaró en su momento Hetfield. “Tuve problemas cantando el estribillo: está realmente alta y cuando intenté cantarla en el estudio, recuerdo que el productor me miraba con cara de “me estás cargando”. Así que terminé cantándola más baja de lo que pretendía”. El tema terminó transformándose en un himno de su disco más clásico, “Master Of Puppets” (1986).



Su letra, naturalmente, resalta las sensaciones transmitidas del mítico film dirigido por Miloš Forman: “Bienvenido a donde el tiempo permanece quieto/nadie se va ni nadie lo hará (…) Duerme amigo y verás/que el sueño es realidad/Me mantienen atrapado en esta jaula/no pueden ver que por eso mi cerebro dice rabia”.

Claro que Hetfield se muestra honesto solo a medias. “El riff de la canción fue tomado prestado de otra banda, que deberá permanecer en el anonimato”. Mal ahí, James: el riff se lo robaste a “Rainbow Warrior”, de la banda de NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal) Bleak House.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Control Machete

Anoche vi Machete, la nueva de Robert Rodriguez. El tipo es un capo y desde el comienzo mismo te transporta a su mente retorcida. Rodriguez posee una personalidad terrible y en sus películas siempre vamos a ver buenos autos, una estética muy cuidada, referencias a diversas culturas y una música que acompaña idealmente cada una de las escenas. Pero esta vez me sorprendió su enorme talento para cuidar a Danny Trejo, un actor acostumbrado a papeles secundarios, rodeándolo de figuras principales (un excelente Robert De Niro, Michelle Rodríguez, Jessica Alba -no puede ser lo buena que está - y Steven Seagal, de gran labor) que terminan sumando puntos a lo pavo.

Absurda y violenta pero sobre todo entretenida. Demasiado para los tiempos que vivimos.