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domingo, 8 de mayo de 2016
Metallica, Estadio Vélez Sarsfield (sábado 8 de mayo de 1993)
El 8 de mayo no es una fecha más en mi vida: es el día que marcó mi debut en los recitales de Rock, veintitrés años atrás.
Para 1993 apenas tenía 13 años pero ya había escuchado un gran porcentaje de discos imprescindibles de la historia del Heavy Metal. AC/DC, Iron Maiden, Judas Priest, Hermética, Anthrax, Sepultura, Megadeth y Ozzy eran artistas que seguía y adoraba con pasión pero ninguna, con la salvedad de Guns N' Roses, alcanzaba el status que Metallica me generaba. Cuando para comienzos de aquel año se anunció la visita del cuarteto de California a Buenos Aires, comencé a insistir a mis padres para lograr el añorado ticket, que finalmente fue adquirido en un Musimundo por partida doble, ya que mi viejo, que no nunca fue rockero -aunque este fue su momento bisagra- ¡se copó y me acompañó! Los preparativos para el show fueron hermosos: terminé de completar mi discografía (en cassette) e incluso compré una remera hermosa, tal vez mi favorita entre todas las que actualmente tengo. Sobre la marcha, la fecha del sábado 8 de mayo se agotó, por lo que se agregó una función para el viernes 7, show que transmitió la Rock & Pop en vivo y en directo y que por supuesto escuché de principio a fin.
¿Qué decir sobre aquel 8 de mayo? Tantas cosas... Primero, que la ansiedad me ganó de mano y le pedí por favor a mi padre de estar en el estadio de Vélez a las 11 AM. Una locura total, pero bueno allá fuimos por Juan B. Justo, yo luciendo mi ropa favorita de aquel momento, mi remera nueva de 'Tallica y una campera bordó a la que le había pintado el logo de la H con tinta china. La fila para entrar al campo era inmensa y delante nuestro teníamos a unos fans que se habían venido desde Corrientes que en un toque le pidieron guita a mi viejo para comprar vino de cartón en el Carrefour de enfrente y cuando volvieron con los tetras en la mano lo primero que hicieron fue ofrecerle un sorbo. Hermoso.
Entrar al campo de juego fue un momento imborrable. No importaba más nada en el mundo, solo quería ir corriendo lo más rápido posible hacia el vallado y ver de cerca la batería de Lars Ulrich, que lucía hermosa, radiante, sobre una tarima. Pero claro, jamás iba a contar que de a poco el estadio fue llenándose de ávidos metaleros que inconstantemente hacían pogo con la música que sonaba por los parlantes, incluso levantando las telas que protegían el césped para revolear a aquellos atrevidos que se animaban a volar con sus mechas al aire. Ese desmadre generó que retrocediéramos sobre nuestros pasos, ubicándonos sobre una de las populares. A nuestra derecha se sentó un flaco con una remera blanca con una estampa de un tipo pelado, con tatuajes y cabeza rapada. El mismo pibe nos sugirió que nos acercáramos al campo, que viéramos el show ubicado al costado de la torre de sonido, así que le hicimos caso y para allá fuimos los tres, porque el pibe había ido solo y no tenía con quien conversar. De repente, una música sumamente veloz y machacosa atronó por los parlantes y la gente se transformó: el estadio entero se transformó en un desmadre. Le pregunté a nuestro nuevo amigo qué banda era ya que yo no tenía la más puta idea y se señaló su remera: era Pantera con "Fucking Hostile" y el tipo de su remera era Phil Anselmo. Esa fue las últimas palabras que nos cruzó el muchacho, ya que se entremezcló en el pogo y no volvimos a verlo. Imaginen la situación: mi viejo no sabía qué carajo hacer, me aferraba entre sus brazos pero el estadio ya estaba bastante colmado de gente y nos íbamos de un lado para el otro. Hasta que apareció una mano salvadora.
Ni bien terminaron los estruendosos acordes de Pantera, se nos acercaron dos tipos, uno de ellos hablaba en inglés y el otro traducía. El norteamericano se presentó como Jay Jay y dijo ser iluminador de Metallica. Prosiguió aclarando que Metallica siempre pregona la integridad de sus fans e hizo hincapié en que mi viejo y yo corríamos peligro si nos quedábamos en el campo, por lo que procedió a invitarnos a la torre de sonido/luces para que podamos disfrutar del show con comodidad. ¿Lo pueden creer? Ahí estábamos mi padre y yo, sentados en una ubicación preferencial, recibiendo constantemente botellas de Gatorade sacadas de una heladera que pertenecía al personal de Metallica, viendo como de a poco se iba llenando el estadio, conversando con el personal de Cruz Roja, que no paraba de atender ebrios que se habían pasado de rosca.
Con ese panorama, salió a tocar Horcas, técnicamente la primera banda que vi en vivo en mi vida. Tengo flashes del operador de sonido laburando y puteando constantemente, dejando en claro a propios y extraños que no estaba de acuerdo con el resultado de su trabajo. A mí poco me importaba, porque poco tiempo antes había conseguido "Oíd Mortales el Grito Sangrado" y el quinteto basó su presentación en ese material. A mi entender, Horcas jamás pudo replicar la fórmula lograda con aquella formación, donde además del entrañable Osvaldo Civile y Hugo Benítez destacaban Oscar Castro (un verdadero tapada) y el Ganzo, un batero de primer nivel internacional. Mientras Horcas se encontraba en la mitad del set, se acercó al mangrullo el resto de la crew Metallica, entre ellos el sonidista, que nos quiso rajar a la mierda pero gracias nuevamente a la injerencia de Jay Jay (que dijo que éramos "invitados de Metallica") pudimos permanecer en nuestras cómodas sillas.
Tras una breve presentación del "Ruso" Verea, Metallica se apoderó del escenario y mi vida no volvería a ser la misma: todo lo que incluyó verlos en vivo fue una revelación. No olviden que para mayo de 1993 el grupo llevaba prácticamente dos años de gira presentando el "Black Album" pero sobre las tablas no mostraron ningún ápice de decaimiento (muy lejos de aquel "agotamiento físico y mental"). Lars se ubicaba en mi podio pero quien se ganó todo mi aprecio a base de huevos fue Jason Newsted, un tipo que aún al día de hoy no pudieron reemplazar con corrección.
Temas más, temas menos, el setlist fue el que pocos meses después vería la luz en el boxset "Live Shit", pero sin dudas que más allá del plano musical, esta experiencia marcó quien soy.
¡Y eso que no les confesé que todavía lamento no haber comprado el libro de la gira!
jueves, 30 de julio de 2015
Lujuria en Ultrabar, 23/05/2015
Durante
2014, las bandas nacionales editaron grandes discos (ya haré un post al
respecto). Una de las bandas que más llamó mi atención fue Lujuria, que gracias
a “Toxikiller” ratificó todas las insinuaciones de trabajos previos aunque esta vez con
canciones más punzantes. El sábado 23 de mayo se presentaban en Ultra bar y
hasta allí me aproximé.
Para
quienes no sepan de qué hablo, Lujuria es un cuarteto que cuenta con tres
discos de estudio y cuyo género se aproxima a una mezcla precisa entre At the
Drive-In, Queens of the Stone Age y Nirvana, en la faceta más salvaje de cada
uno de ellos. Ya los había visto en vivo con anterioridad y aquella noche de
sábado ratificaron mis impresiones: lo de Lujuria en vivo se caracteriza por la
fiereza. El set no superó la hora de duración, algo más que acorde para una
banda que no baja su intensidad en ningún momento, con una ejecución muy
precisa y un despliegue físico intenso. Con todo, me quedó la sensación de que los
Lujuria confían en sus canciones, que las sienten y las viven y que no tienen
otro modo de ejecutarlas tan energéticamente. Por cierto, fue un gran acierto
no incluir covers: cuando tu energía está en el modo Lujuria es en vano
hacerlos.
Tal vez con
mis palabras no pueda reflejar la experiencia de verlos en vivo. Mejor: acercate
a la fecha que te quede más cómoda y durante una hora aislate de cualquier
distracción. Lujuria te va a mantener entretenido.
martes, 28 de julio de 2015
El Perrodiablo, Bandera de Niebla y la música como abanderada
EL
PERRODIABLO, BANDERA DE NIEBLA, SURFING MARADONAS
11/07/2015
Club V
Por Astilla
Dominguez
No siempre
tengo el placer de recibir invitaciones para musicalizar recitales pero
cuando los chicos de El Perrodiablo me consultaron para participar en una de sus
fechas no lo dudé un segundo: debía estar ahí. Con los días se fueron
confirmando los nombres de la grilla y mi entusiasmo fue en aumento; no siempre
se puede combinar una actividad reconfortante aunque estresante compartida con
bandas que te gustan.
La noche
del sábado dio inició de la mano de Surfing Maradonas, un dúo compuesto por
guitarrista/cantante y baterista que practica un mix entre Sludge, Stoner,
Garage y cuanto género se te venga a la mente. De las tres bandas en cartel era
la única de la que no había escuchado un acorde -ni tampoco visto en vivo- así
que si bien su presentación me pareció excesiva en duración, cumplieron.
Curioso el
caso de Bandera de Niebla. En este último mes los vi dos veces en vivo: en el
primero de los shows (en Niceto, bajo el marco del ciclo Martes Indiegentes) tuvieron
una noche para el olvido; afortunadamente, el sábado se reivindicaron con
creces. ¡Y debo admitir que me encanta esa dualida! Me hace acordar a cuando leía reseñas de los shows en vivo de los Replacements. Detesto que se haya perdido esa espontaneidad y Bandera tiene todos esos elementos impredecibles y más. Para quienes no estén enterados, Bandera de Niebla es un combo
integrado por Adrián Outeda (Satan Dealers) en voz, Martín Méndez (ex
Dragonauta) en bajo, Hernán Espejo (también ex Drago, Compañero Asma, Vrede) en
guitarra y Nacho Brizuela (ex Fantasmagoria) en batería. Hasta la fecha tienen
publicados dos EP’s digitales aglutinados en un larga duración en formato físico
que se dedicaron a presentar casi en su totalidad. Tal como sucede en Satan
Dealers, si Outeda está inspirado las chances de que el show sea histórico son
elevadas y la noche en Club V Adrián demostrar en un momento álgido: al tope de
sus posibilidades, entonó cada estrofa como si fuera la última, con una
potencia y una entrega que emocionaban. Posta. Sus compañeros se hicieron eco
de su maravillosa performance y dejaron todo sobre las tablas, a nivel sonoro e
interpretativo. Cuesta rotular la fórmula de Bandera gracias a esa hermosa
combinación sonora en la que la guitarra de Espejo dibuja a diestra y siniestra
esquivando cualquier etiqueta. Su público se muestra entusiasta, canta las
letras con fervor y recibe con los brazos abiertos al tema nuevo que estrenaron.
Para el final, y a modo de souvenir, dejaron una demoledora versión de “Debes
Quitarte el Uniforme” de No Demuestra Interés que caló profundo y dejó el
escenario en llamas.
Solo una
banda con las pelotas bien puestas y las ideas bien claras podía continuar
semejante exhibición de poder y El Perrodiablo recogió el guante con una
elegancia digna de los que plantan bandera en tierra firme. No importa si sus
canciones te gustan más o menos: El Perro en vivo te pasa por arriba, te toca
las fibras menos sensibles y te deja retumbando más de una idea; si después de
haber visto a El Perrodiablo no le encontraste otro sentido al Rock, es porque
todavía no los viste. Comandados por ese titán escénico conocido bajo el
seudónimo de Doma, desde el minuto cero se encargan de tomarte por el cuello y
quitarte todo atisbo de respiro. La catarata sónica que entablan las
guitarras de Chaume y Lea los enmarca como una de las duplas más sólidas que
haya dando vueltas, siempre bien acompañados por la base de Fran y el batero
del que no recuerdo el nombre. Todo es desparpajo y espontaneidad sobre
las tablas, con un Doma que va y viene, se tira y se levanta, sube y baja y que
en ningún momento se olvida de lo que es: un entretenedor, un comunicador, un
lazo entre los instrumentistas y su público, ese público que le demuestra
adoración y que se rinde ante cada una de sus proclamas. Porque lo de El Perro
excede el formato Rock, excede las etiquetas y recupera la esencia del por qué
estábamos ahí: son los únicos que hoy en día pueden hacerte sentir en una
situación peligrosa sin que eso signifique miedo; te patean el culo una y otra
vez y no miran a la cámara, no buscan la sonrisa fácil. Reinterpretan el Rock a
su modo y no va a costar mucho tiempo más para que otros sigan su camino. Están
de mi lado del Rock y no exagero al decir que en mi condado se encuentran entre
los más respetados.
martes, 21 de abril de 2015
Two in a row
Hace mucho
que no concurría a dos recitales en la misma noche. Tanto como hace… mucho. Los
últimos que se me vienen a la mente son Rammstein en Racing pegadito de John
Corabi en el Roxy de los Arcos, pero seguro que mucho más acá en el tiempo tuve
otro doblete. Como sea, el sábado 18 de abril volví a presenciar dos shows:
primero, Violator en el Asbury de Flores y luego Sick Porky en el Roxy de
Palermo.
Sé poco y
nada de Violator salvo lo que me cuentan mis amigos. Y justamente uno de ellos,
Hugo García, fue nuevamente promotor de una visita de los brasileños. Como
aquella primera visita a Capital Federal de agosto de 2013 (donde oficié de DJ
invitado), esta vez volví a decir presente. Violator no figura ni por asomo
dentro de mis 100 bandas favoritas pero lo que hacen, lo hacen bien: un thrash
vieja usanza que no da respiro, pero que tampoco tiene matices. Para algunos,
es un síntoma del no “transar”; para otros -me incluyo-, la falta de rebajes
provoca dolores de cabeza.
Del Asbury
me fui para el Roxy, previa cena en El Imperio de la Pizza, para ver a los Sick
Porky. Tampoco recuerdo cuántas veces vi en vivo a los chanchos pero puedo
garantizar que fueron muchas. Tenía
muchas ganas de volver a verlos: “LosDescarnados” fue mi disco de 2014 y desde que cambiaron de baterista (por
segunda vez en el año) no había tenido la oportunidad. Un set medianamente
corto pero efectivo, en el que fueron a los bifes desde el comienzo. Para mí
siempre están para cosas más grandes, por virtudes propias como la composición
(suenan cada vez más personales) y por la voz de Carlos, única en su especie.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Abandon Jalopy en el Marquee (19/10/2013)
Hay shows masivos y pequeños. Hay shows que se anticipan como gloriosos, otros que son un desastre y otros que nunca llegan. También están los que te gustan de antemano, a los que les pones más pilas de lo habitual y los que no te querés perder ni loco. En este último se encuentra el de Abandon Jalopy.
¿Qué es Abandon Jalopy? Un proyecto comandado por el bajista de Brad Smith, bajista de Blind Melon. Brad lanzó una campaña a través de Kickstarter para financiar un documental de su visita a la Argentina. Pero la visita de Brad no iba a ser una más: un productor argentino debía encargarse de conformarle una banda con músicos locales. Las cámaras debían retratar, además de los ensayos con sus nuevos músicos, su vida diaria, la noche y sus aventuras culinarias donde se destaca el mate: Brad es admirador de la cultura porteña.De este modo terminé conociendo a Brad (y a su equipo de filmación, que no le perdía pisada), quien se pegó una vuelta por El Bicho Reactor, el programa radial de emisión semanal del que participo; Smith destiló simpatía, además de obsequiarnos un bello set acústico.
Con semejante antecedente, el show del Marquee se anticipaba como emotivo, como para empezar a hablar. Pero la sorpresa de la noche no llegaría de parte de Brad sino de su acto de apertura: Jonny Kaplan. A pesar de ser prácticamente un desconocido para los presentes, Jonny cautivó a propios y extraños gracias a su enorme carisma y un set acústico sencillo pero emotivo, donde dejó entrever sus influencias sesenteras y setenteras en las que no faltó un cover de los Stones ("Wild Horses") y un invitado (Henry Donati) en guitarra steel. Sucede que poco es mucho y el de Kaplan será recordado como uno de los momentos más divertidos de este 2013.
Con las tablas en llamas, Brad Smith saltó al escenario con mucha presión. Sin embargo, Smith también posee carisma y simpatía, por lo que pudo reponerse rápidamente. De evidente buen humor, y con una frescura contagiosa, Brad se paseó por temas de sus Abandon Jalopy, Creedence, Tom Petty y claro, Blind Melon. Dio la sensación de que a la banda local le faltó potencia aunque el poco tiempo que tuvieron para ensayar justifica la falencia. Para el cierre se guardó la sorpresa de la noche: "De Música Ligera", interpretada en un castellano perfecto que nos dejó helados.
Así pasó Brad Smith y quienes se lo perdieron tendrán la chance de revivir la aventura con "One For the Road", el mentado documental.
lunes, 13 de mayo de 2013
Baby, baby at the weekend
Fin de semana salvaje cargadito en Buenos Aires, que abarcó tres shows imperdibles en tres noches consecutivas. Casualmente involucró a gente con la cual tengo afinidad y una relación de amistad.
El finde se adelantó a la noche del jueves con el show que los chicos de Taura dieron en La Trastienda. Es sabido que el cuarteto cuida hasta el mínimo detalle en cada paso que da por lo que el lugar ubicado en Balcarce 460 se anticipaba como el marco ideal para contemplarlos. No era la primera vez que tocaron allí, desde luego, por lo que supieron cómo exprimirle el jugo tanto a nivel sonoro como visual. Taura está entre las bandas que más veces ví en vivo y, la verdad, que son una fija: siempre salen bien parados, saben cómo ejecutar sus canciones sin fricciones y su larga trayectoria los ensambló hasta consolidarlos. Con la excusa de presentar la edición en vinilo de "El Fin del Color" (¿linda "excusa", no?), su última producción discográfica -que esa noche se encontraba a un precio especial, bastante accesible-, Taura dio un show compacto y emotivo, en donde me quedé con ganas de escuchar más canciones del debut "1000 Silencios".
El viernes se presentó el gran Gonzalo Diessler, que bajo el nombre de Divina Encarnación encabeza un espectáculo para no dejar pasar por alto: toca el piano con un talento innato. El marco era el ideal: un pequeño auditorio ubicado en la parte trasera de un bar del barrio de Villa Urquiza, que también funciona a modo de taller plástico. Allí, Gonzalo interpretó canciones propias como ajenas (The Cure, Soda Stereo, una de "Volver al Futuro") en formato solista, únicamente acompañado por una guitarra en tres ocasiones. Diessler es arte, 100% artista y creativo, y prometí no volver a perderme (o al menos hacer lo imposible) cada nuevo show que prepare. ¿Música barroco en plan Punk? Originalidad al 100%.
Para finalizar el trajín, el sábado se presentaron en The Roxy Live los muchachos de Satan Dealers. Con ellos no tengo ningún tipo de dudas: son de las bandas que más veces vi en mi vida, en infinidad de escenarios. "Canciones Para Desertar" se llama su último CD y así arrancaron su presentación, repasando cada una de las canciones que lo componen. Como consecuencia, sumaron a un tecladista y a un guitarrista acústico durante esa primera mitad. Una vez agotada la presentación del nuevo material, repasaron su discografía previa, con un Adrián Outeda de excelente humor y una banda completamente asentada. Fin del show, brindis con los chicos y a otra cosa.
At the weekend, baby, baby at the weekend...
Foto: Pablo Fernández
Foto: Pablo Fernández
lunes, 12 de noviembre de 2012
Festival Maquinaria, jueves 8 de noviembre de 2012
No puedo afirmar que sea amante de los festivales, más bien todo lo contrario: suelen estar mal organizados, las condiciones sonoras no son óptimas, los accesos no son prácticos, no me caben los shows en estadios abiertos y demases etcéteras. Pero mantenía algo de esperanza con el Maquinaria, sobre todo gracias al comentario de muchos amigos que habían presenciado su versión chilena y bueno, para qué negarlo, la grilla era bastante atractiva. Sin embargo, no todo lo que reluce es oro y otra vez todas mis sospechas se materializaron.
Tenía cierto interés por ver en vivo a Cavalera Conspiracy (a pesar de que sus discos no me dicen NADA) y a Stone Sour, pero por cuestiones de agenda no los pude enganchar. Me dio bronca, sobre todo por los segundos, y más al enterarme de que versionaron a Alice In Chains con "Nutshell". Los de la productora me cagaron porque largaron antes de tiempo a Mastodon y me perdí sus primeros temas. Desde donde me encontraba ubicado (platea) se escuchaba para el orto, sobre todo porque el viento corría el sonido. Además, Mastodon es una banda que se tiene que escuchar con volumen ALTO y gracias a las regulaciones sonoras de la Ciudad no pudimos ver el show de ellos que tanto estaba deseando. Si bien es cierto que se acomodaron de la mitad para adelante (y se despidieron justo cuando estaban levantando temperatura) quedó la impresión de que pudimos ver más y que nos fue privado. Sí, nos visitaron más de cinco años tarde y centraron su set en el último "The Hunter" (cuando bien podrían haber hecho un repaso por su discografía), ¡pero que bien que sonó "Blood and Thunder"!
No sé si fue por las birras que tenía encima, pero Marilyn Manson me gustó, de principio a fin. Está bien, acepto que no es el mismo de quince años atrás (el del Festival Alternativo) pero el tipo salió al escenario y dejó a todos mudos, eclipsa miradas. Musicalmente nunca me enganché con su propuesta (aunque le reconozco méritos) aunque prefiero que haya mil MM antes que mil Pelados Cordera. Twiggy Ramirez pasó del bajo a la guitarra y completan la formación dos desconocidos. Los covers de "Personal Jesus" y la a esta altura clásica "Sweet Dreams" estallaron, pero mi favorita fue "The Dope Show".
Me perdí a Malón porque preferí clavarme unas cervecitas frías así que el cierre de oro no se hizo esperar: Slayer. Cualquier etiqueta les queda chica, por lo que si afirmo que son la mejor banda en vivo me quedo corto. Vi cada puto show de Slayer en el país (menos la segunda noche en Obras) y cada uno fue mejor que el otro, es algo de no creer. Es más que obvio que no tendrían este presente sin el genio (no le cabe otra palabra) de Dave Lombardo; incluso suplieron una gran pérdida como Jeff Hanneman con un batallador como Gary Holt, que si el año pasado (en el show del Luna Park) daba la sensación de estar ensamblado, esta vez se mostró como un integrante original, dando cátedra de oficio y dominico escénico. Habrá que ver qué sucede al momento de escribir material nuevo, pero sonoramente la ausencia de Jeff está bien suplida. El cuarteto sabe cómo armar una lista asesina (no importa qué tocan ni en qué orden; nunca fallan) y eso fue lo que hicieron, una vez más. La seguidilla de "Mandatory Suicide", "Altar of Sacrifice", "Jesus Saves", "Seasons in the Abyss" y "Hell Awaits" fue no sólo lo mejor del festival, sino de lo mejor del año. Slayer supo ganarse su merecida reputación a través de shows incendiarios, de no transar su sonido y de un batero que los pone un peldaño por delante de cualquier competidor. Ganadores absolutos.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Suede en El Teatro Vorterix 22/10/2012
¡Alabados sean los shows que te ahorran palabras!
Ver a Suede en vivo fue el cierre de una etapa, el broche de oro a un ciclo en mi vida (mentira: faltan los Manic Street Preachers). Sin embargo es cierto que fueron muchos los años de espera, de morderse los codos por ansiedad, de pensar que no se iba a dar. De escucharlos en silencio, de llegar a pensar que era el único que los conocía para ir descubriendo gente que estaba en la misma sintonía, de rastrear sus lados B's ("Sci-Fi Lullabies", de 1997, fue de gran ayuda)... El tiempo fue tan aplastante que en el medio hubo una separación unión y The Tears, el grupo donde sus dos caras más visibles aliaron fuerzas en un proyecto bastante flojo que no estuvo a la altura. Y no me quiero olvidar del posterior anuncio de reunión, tras idas y vueltas, amagues y giros. Como sea: señoras y señores, fuimos testigos de la primera visita de Suede a la Argentina.
No fue un show más el de los londinenses. Fue, más bien, uno de los más poderosos que se hayan brindado por estos lares. Porque en vivo Suede es una banda fuerte, con energía, que no para un segundo (tras una hora y diez de tocar ininterrumpidamente sólo frenaron tras "Beautiful Ones", cuando se retiraron del escenario y volvieron para los bises) y que no apela a la demagogia (nada de tirar púas y palillos o de endulzarnos los oídos). El responsable de que esta rueda gire, claramente, es Brett Anderson, un frontman a la altura de su rica discografía pero que sorprendió por su inmenso despliegue y por su devoción a su función: ser el eje principal de las miradas. Evidentemente Brett se empapó de sus mejores mentores punks, entremezclándolo con la elegancia glam que impregnó desde la cuna.
Suelo desconfiar de las reuniones, sobre todo las de este calibre, donde no todos los miembros originales son de la partida. Y si bien la ausencia de Bernard Butler es notoria (Richard Oakes es un gran guitarrista pero no tiene el toque ala Johnny Marr de Butler), esta reunión no apela a la nostalgia, no los muestra como unos vejetes en busca de un último morlaco o un ensamble de personalidades que se odian pero que sólo buscan tu dinero. No, nada que ver. Suede vino por la gloria, brindó cada gota de sudor, tocó cada puto tema que tenía que tocar, incluso algunos de aquellos ocultos lados B's.
Cuando me pregunten "¿cuáles fueron los mejores shows que viste en tu vida?" prometo acerle un lugarcito a los ingleses. Y venciendo mis propios prejuicios, espero de manera urgente un nuevo material de estudio.
(Para enterarte de la visión leonina acerca de este show, hace click acá)
Ver a Suede en vivo fue el cierre de una etapa, el broche de oro a un ciclo en mi vida (mentira: faltan los Manic Street Preachers). Sin embargo es cierto que fueron muchos los años de espera, de morderse los codos por ansiedad, de pensar que no se iba a dar. De escucharlos en silencio, de llegar a pensar que era el único que los conocía para ir descubriendo gente que estaba en la misma sintonía, de rastrear sus lados B's ("Sci-Fi Lullabies", de 1997, fue de gran ayuda)... El tiempo fue tan aplastante que en el medio hubo una separación unión y The Tears, el grupo donde sus dos caras más visibles aliaron fuerzas en un proyecto bastante flojo que no estuvo a la altura. Y no me quiero olvidar del posterior anuncio de reunión, tras idas y vueltas, amagues y giros. Como sea: señoras y señores, fuimos testigos de la primera visita de Suede a la Argentina.
No fue un show más el de los londinenses. Fue, más bien, uno de los más poderosos que se hayan brindado por estos lares. Porque en vivo Suede es una banda fuerte, con energía, que no para un segundo (tras una hora y diez de tocar ininterrumpidamente sólo frenaron tras "Beautiful Ones", cuando se retiraron del escenario y volvieron para los bises) y que no apela a la demagogia (nada de tirar púas y palillos o de endulzarnos los oídos). El responsable de que esta rueda gire, claramente, es Brett Anderson, un frontman a la altura de su rica discografía pero que sorprendió por su inmenso despliegue y por su devoción a su función: ser el eje principal de las miradas. Evidentemente Brett se empapó de sus mejores mentores punks, entremezclándolo con la elegancia glam que impregnó desde la cuna.
Suelo desconfiar de las reuniones, sobre todo las de este calibre, donde no todos los miembros originales son de la partida. Y si bien la ausencia de Bernard Butler es notoria (Richard Oakes es un gran guitarrista pero no tiene el toque ala Johnny Marr de Butler), esta reunión no apela a la nostalgia, no los muestra como unos vejetes en busca de un último morlaco o un ensamble de personalidades que se odian pero que sólo buscan tu dinero. No, nada que ver. Suede vino por la gloria, brindó cada gota de sudor, tocó cada puto tema que tenía que tocar, incluso algunos de aquellos ocultos lados B's.
Cuando me pregunten "¿cuáles fueron los mejores shows que viste en tu vida?" prometo acerle un lugarcito a los ingleses. Y venciendo mis propios prejuicios, espero de manera urgente un nuevo material de estudio.
(Para enterarte de la visión leonina acerca de este show, hace click acá)
miércoles, 17 de octubre de 2012
Let me take you down
Voy a hablar de los Beatles. Sí, leyeron bien: los Beatles. O mejor dicho, de un espectáculo que homenajea a los Beatles. Pero no cualquier tributo a los de Liverpool, más bien uno lo suficientemente rebuscado como para que no se encuentre un rótulo adecuado. Estoy hablando de BX4, un cuarteto vocal que interpreta mayormente temas de los Beatles como otros clásicos del Rock ("Boheamian Rhapsody", por ejemplo).
Fui a ver a los BX4 al Centro Cultural Carlos Gardel, en el barrio de Chacarita, con entrada libre y gratuita. Lindo recinto, bonito escenario y sillas de plástico que le daban un aire íntimo al lugar. Y vaya que lo era, porque apenas el grupo comenzó a interpretar los clásicos la gente fue levantando temperatura, levantándose de sus asientos y bailando desinhibidamente. Los temas de los Beatles son tan buenos que resultan imposibles de arruinar pero también son complicados de interpretar o, más aún, de versionar. Eso intenta BX4, amparándose en el privilegiado rango vocal de sus cuatro cantantes (entre las que se encuentra una mujer) y prescindiendo de guitarra líder, por lo que musicalmente sólo utilizan guitarra acústica, bajo y batería. Ahora sí, es un show muy divertido de ver en vivo y es imposible no contagiarse con bonitas versiones de "Strawberry Fields Forever", "Lucy in the Sky With Diamonds" o "I Am the Walrus".
Tengo entendido que cuentan con dos discos en su haber pero háganme caso y no lo duden: dénse una vuelta por uno de sus shows que las sonrisas no van a tardar en llegar.
martes, 15 de mayo de 2012
Rock 'n' Roll Radio
Gracias a la gente de El Bicho Reactor por confiar en mí e invitarme a formar parte de tan excelso programa. A partir de hoy, mi colaboración mensual al aire.
viernes, 10 de febrero de 2012
Beyond and above
¿Cómo definir a "A Ciegas con Luz"? ¿Cómo evitar hablar sobre esa experiencia única sin revelar sus secretos?
Definitivamente, estoy hablando de algo muy diferente a lo que estoy acostumbrado. "A Ciegas con Luz" se presenta como un espectáculo musical Gourmet, que da inicio una vez que se apagan las luces y los acomodadores sugieren que los presentes nos tomemos de los hombros para ingresar a sus instalaciones. Una vez acomodados en la mesa, y en completa oscuridad, se presenta una degustación "finger food" que consta de 6 pasos, de izquierda a derecha o de salados a dulce, barnizada por vinos premium y bebidas sin alcohol. Paralelamente da inicio un espectáculo teatral/musical con una interpretación vocal para enmarcar y que, créanme, conmueve hasta las lágrimas. Un evento único para disfrutar en compañía única.
viernes, 30 de diciembre de 2011
lunes, 26 de diciembre de 2011
¡Turbobardo en vivo el 30/12!
¡Este viernes 30 de diciembre el Turbobardo tiene una cita con el ano!
Despidimos el año en las fiestas Old School, Sarmiento 1272.
También serán de la partida Sin Ley, Superuva y Nihilismo.
Musicalizan DJ Nekro, DJ Fico (Massacre) y DJ Vittor Lucchi.
Rampas de skate, expos, performances, live art, remeras de regalo, tattoos, stands y más.
¡Entradas anticipadas a $40! Poniendo asistiré en el Facebook o anotándose desde el sitio web en el menú lista o enviando un mail a lista@laoldschool.com.ar
BARRA LIBRE para todos hasta las 2:00.am
Despues de las 2:00.am precios accesibles en la barra.
Ticket sin lista $50 (también con barra libre)
¡Una fecha IMPERDIBLEEEEEEEEE!
sábado, 26 de noviembre de 2011
¡Turbobardo en vivo!
Domingo 27 de noviembre en el Roxy Live (Niceto 5542)
Un show único en su especie y tal vez irrepetible.
Sorpresas por doquier!
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Turbobardo en vivo este domingo 27/11
TURBOBARDO
el tributo argentino a Turbonegro
EN VIVO!!!
DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE – 22hs
en
ROXY LIVE, NICETO VEGA 5542
el tributo argentino a Turbonegro
EN VIVO!!!
DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE – 22hs
en
ROXY LIVE, NICETO VEGA 5542
El rock más salvaje de los últimos años cruza el Atlántico y llega a Buenos Aires para un nuevo homenaje desenfrenado de TURBOBARDO, la banda argentina que rinde culto al espíritu de los denim demons noruegos.
Con miles de fanáticos alrededor del mundo, Turbonegro y su deathpunk ya tienen en Buenos Aires una agitada tribu de seguidores.
Algunos músicos que forman parte de esta turbojugend local fueron más allá y en 2006 decidieron juntarse a tocar los mejores temas del grupo escandinavo. Así es como casi de casualidad nace TURBOBARDO, la banda argentina tributo a Turbonegro que hoy integran Sebastián “Dana” Alfonso en voz (ex Sickness, Liars & Cheats), Jeremías Stutz en guitarra (Sick Porky) Esteban “Tebi” Capuano en guitarra (Los City, Horror Vendetta), Juan Pablo “Astilla” Dominguez en bajo (ex Burning Fingers, ex Niños Enfermos), Adrián Undurraga en batería (Clinch), y Pablo Mesplede en coros, teclado y percusión.
Después de debutar en vivo en 2008 en un histórico concierto en el subsuelo del Hotel Bauen, TURBOBARDO realizó shows tan esporádicos como calientes, en los que fueron ganando cada vez más audiencia y dejando una marca en el under porteño. Así, la banda dio, entre otros, conciertos en el Asbury Rock, en el Club Calavera y en el ciclo Motoclub del Roxy Live. Algunos grupos que los acompañaron en esos recitales fueron Banda de la Muerte, Sick Porky y Horror Vendetta.
El próximo 27 de noviembre TURBOBARDO convoca a ser parte de su propia fiesta pagana en el Roxy Live, en el que promete ser un show cargado de rock y adrenalina. Como bonus track de la noche, el grupo presentará a un nuevo integrante muy especial a cargo de la voz: se trata de un pionero y referente indiscutido de la escena punkrocker local, y un devoto fanático de los noruegos.
Con miles de fanáticos alrededor del mundo, Turbonegro y su deathpunk ya tienen en Buenos Aires una agitada tribu de seguidores.
Algunos músicos que forman parte de esta turbojugend local fueron más allá y en 2006 decidieron juntarse a tocar los mejores temas del grupo escandinavo. Así es como casi de casualidad nace TURBOBARDO, la banda argentina tributo a Turbonegro que hoy integran Sebastián “Dana” Alfonso en voz (ex Sickness, Liars & Cheats), Jeremías Stutz en guitarra (Sick Porky) Esteban “Tebi” Capuano en guitarra (Los City, Horror Vendetta), Juan Pablo “Astilla” Dominguez en bajo (ex Burning Fingers, ex Niños Enfermos), Adrián Undurraga en batería (Clinch), y Pablo Mesplede en coros, teclado y percusión.
Después de debutar en vivo en 2008 en un histórico concierto en el subsuelo del Hotel Bauen, TURBOBARDO realizó shows tan esporádicos como calientes, en los que fueron ganando cada vez más audiencia y dejando una marca en el under porteño. Así, la banda dio, entre otros, conciertos en el Asbury Rock, en el Club Calavera y en el ciclo Motoclub del Roxy Live. Algunos grupos que los acompañaron en esos recitales fueron Banda de la Muerte, Sick Porky y Horror Vendetta.
El próximo 27 de noviembre TURBOBARDO convoca a ser parte de su propia fiesta pagana en el Roxy Live, en el que promete ser un show cargado de rock y adrenalina. Como bonus track de la noche, el grupo presentará a un nuevo integrante muy especial a cargo de la voz: se trata de un pionero y referente indiscutido de la escena punkrocker local, y un devoto fanático de los noruegos.
www.facebook.com/turbobardo
Las entradas anticipadas se consiguen en Ticketek y en La Lupita (Av. Santa Fe 1670, local 5, subsuelo).
Capacidad limitada!!!!
Banda invitada: Cosmopeluza
lunes, 21 de noviembre de 2011
Down (El Teatro de Flores, viernes 11 de noviembre)
No podría haber sucedido en 1995, tampoco en 2002. Pero claro, las reglas de la industria discográfica cambiaron, el compact disc se transformó en un formato para fetichistas y los grupos se vieron forzados a realizar giras por todo el mundo para ganar dinero. Sino, díganme, ¿quién en su sano juicio hubiera imaginado una visita de Down a nuestros pagos? Justamente ellos, que en sus comienzos fueron un pasatiempo, cayeron en la trampa y extendieron su carrera más allá de “NOLA”, aquel glorioso debut discográfico, el que nunca van a poder superar.
Contra todos los pronósticos, y con otros dos álbumes en su catálogo la visita de los oriundos de New Orleans se anticipaba como uno de los shows del año. Así lo hacían saber las redes sociales (Facebook y Twitter eran una caldera), nuestras ganas por ver por primera vez sobre las tablas a Pepper Keenan y nuestros deseos de reencontrarnos con Phil Anselmo, tras la desgracia sufrida por Dimebag Darrell en 2004. Que Kirk Windstein y Jimmy Bower sigan siendo de la partida hizo que la inversión valiera la pena sin que el quinteto (completado por Pat Bruders -Goatwhore, Crowbar- en lugar de Rex Brown) haya tocado una nota.
Down en vivo es un mundo de sensaciones inequívocas, que sigilosamente fueron ganando espacio en mi cabeza desde el mismísimo momento en que se apagaron las luces y que aún permanecen inalterables en algún lugar de mi cerebro. En primera instancia, Anselmo limpió su imagen con el público argentino. Tanto eclipsó su presencial, que por momentos daba la sensación de que los cuatro nenes a su costado eran simplemente sus acompañantes. Porque Anselmo, vale decirlo, se mostró como en sus mejores momentos, incluso físicamente. A su impactante escena le sumó una garganta a la altura de las circunstancias y una conexión con los de abajo que sólo logran los privilegiados. El público, claro, se lo hizo sentir a cada instante, a veces de manera exacerbada, y pudimos ver cómo se inflaba el pecho del musculoso cantante cada vez que se coreaba su apellido, el del nombre de su banda o el de cada puto riff o fraseo que se tocó durante la hora y media del set. No hay dudas: Anselmo es de la vieja escuela.
Cuando el grupo atacó esos gloriosos temas de “NOLA” (“Temptation’s Wings” -“el primer tema que compusimos para Down”, Anselmo dixit-, “Lifer”, “Stone the Crow”) o cuando tuvimos uno de los mejores finales que se hayan presenciado en un recital internacional (“Bury Me in Smoke”, con los chicos de Plan 4 a cargo de todos los instrumentos) que pasaron a segundo plano la paranoia del pelado con la seguridad personal o que El Teatro rebalsó en su convocatoria. Durante una hora y media, Down nos hizo olvidar que tenemos una vida allá afuera, que debemos volver a nuestras casas y que parte de nuestras vidas la compartimos con esos tipos que están ahí arriba. Down eclipsó, dominó e hizo historia. Demasiado, sí, aún sin tocar (y lo más importante: sin que se le reclame) un tema de Pantera.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Black Rebel Motorcycle Club (Niceto Club, miércoles 9 de noviembre)
Suele pasar con los grupos que no tienen hits. Tocan más sueltos, los recintos pequeños les calzan como anillo al dedo, el público no los sobreexige, no se corea el apellido/apodo de ningún integrante, no se tararea cada puto fraseo de guitarra y la demagogia pasa a un segundo plano.
Le pasó a BRMC en su tercera visita a la Argentina, esta vez para tocar en Niceto, un lugar que a todas luces resultó ideal (en cuanto a sonido y luces) para realzar el potencial del trío. En ocasión de presentar su más reciente trabajo de estudio, "Beat the Devil's Tattoo" (2010), y repasando sigilosamente sus otros cinco discos, los californianos demostraron ser uno de los actos en vivo más funcionales que puedas ver por ahí. Porque si bien sabíamos del dominio escénico e instrumental de Peter Hayes y Robert Levon Been, poco sabíamos de la potencia de la bella Leah Shapiro (baterista en las giras de los Raveonettes). Juntos, conforman un tándem sonoro indestructible, en un universo donde conviven los mejores momentos del Blues, el Garage, el Noise, el Shoegazing y cuanto género se les venga a la cabeza, ensamblados con una personalidad digna de los grandes. Por momentos se me venía a la mente una versión distorsionada de los Stone Roses entremezclada con el Soundgarden de los comienzos y el obligatorio toque ala Jesus and Mary Chain; en otros...
¿Los temas? En este tipo de recitales son lo de menos. No importa si estuvo aquel o faltó el otro. Las dos horas y veinte de show demuestran que el setlist fue impecable. La lisérgica versión de "I Don't Wanna Be a Soldier" de John Lennon probó la maestría de estos muchachos. Pero son más fuertes las sensaciones, los momentos, la comunión público/banda, la potencia, el saber que estuviste un show histórico. Y así fue. Una vez más.
martes, 8 de noviembre de 2011
Let's dance
Este jueves 10 voy a estar pasando música en esta fiesta!!!!
Jueves 10 de noviembre 22:00 HS - fiesta inauguración!
FIESTA COMO EN EL CINE
Proyecciones + Bandas en vivo + Arte + Tragos + Amigos
En vivo:
LAISSEZ FAIRE
CHINELAS PERSAS
SOLO EN CINES
LA MAYEUTICA
Dj Residente: ASTILLA DOMINGUEZ
En esta primera fiesta la entrada será GRATIS hasta las 00:00 hs!
La cita es en Uniclub. Guardia Vieja 3360. Capital Federal
domingo, 6 de noviembre de 2011
¡El Turbobardo en vivo!
Domingo 27 de noviembre a las 22hs (Atención: lunes 28 feriado) Roxy Live, Niceto Vega 5542 Vuelve el Turbo, vuelve el Bardo. A un año y medio de su última presentación, el tributo argentino a TURBONEGRO vuelve recargado y más furisoso que nunca!!! Rock en contra del culo!!! |
viernes, 30 de septiembre de 2011
Primal Scream (Estadio GEBA, miércoles 28 de septiembre)
A veces no importa a quién vayas a ver: lo más importante suele darse entre la comunión entre los de arriba y los de abajo. Y en este sentido, el show de Primal Scream en GEBA nació muerto. Puede que haya injerido el poco humor de los escoceses, pero desde ya que la obscena distribución del VIP (desde el mangrullo hasta el escenario) mermó el humor de los presentes. O al menos el mío.
Criticar a la organización sería un detalle apenas menor (¿qué carajo hacía ahí Jarabe de Palo?) pero el hecho de que se hayan regalado tantas entradas generó el efecto boomerang que todos vislumbrábamos: menos del 10% del público estaba interiorizado en los Primal. El grupo se encuentra en pleno festejo del 20° aniversario de “Screamadelica” (tal vez su álbum más emblemático) y como es costumbre en nuestros días, lo vino presentando íntegramente en cada uno de sus shows. Buenos Aires no iba a ser la excepción pero tras el tándem conformado por “Movin’ on Up”, “Slip Inside This House” y “Don’t Fight It, Feel It” nos dimos cuenta que no lo iban a tocar en el orden del CD. Lo bien que hicieron. A claras luces el show necesitaba de una respuesta más picante de parte de los escoceses, que encima sufrieron complicaciones sonoras inauditas a esta altura de los eventos internacionales, con “Damaged” siendo salvajemente saboteada por las potencias, que únicamente se encendieron para el final del track.
El mal humor general iba in crescendo para cuando el cantante Bobby Gillespie se despachó con un "vamos, sé que pueden mejorarlo" tras la híper fría "Come Together" (a la cual describió como un "orgasmo masivo"). Ya no había vuelta atrás y los "hijos de puta" y "Buenos Aires, están ahí?" no ayudaron a emparejar un show destinado al ocaso. ¿No me creen? Chequeen algún video de YouTube y díganme si Mani (ex bajista de Stone Roses) mostró algún indicio de felicidad o si su mente estaba pensando en cuando volvería a tomar su trago o pastilla favorita.
Probablemente el problema haya sido yo y mis altas expectativas. Por eso no me resigno a creer que si se hacía en El Teatro de Colegiales las cosas hubieran sido distintas.
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