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miércoles, 27 de abril de 2016

"Use Your Illusion I" vs. "Use Your Illusion II"



A casi 25 su edición, los dos tomos de "Use Your Illusion" probaron ser una de las obras más ambiciosas de la historia de la música, a un pasito de la ópera rock. Lanzados en una época donde las ventas eran aún relevantes, Axl los Guns N' Roses exprimieron todo su caudal compositivo, en un hecho que les trajo consecuencias nefastas: el despido de Steven Adler y la posterior salida de Izzy Stradlin.

Como en todo disco doble (¡de cuatro vinilos!) hay canciones para enmarcar y otras para descartar pero lo asombroso es que un enorme porcentaje de ellas son lo suficientemente contundentes como para haberse ganado su lugar.

Aquí, mi análisis y voto de cada una de ellas.

Nota: La idea es analizar tema vs. tema. El "Illusion I" contiene 16 canciones y el "II" 14, por eso no compiten "Dead Horse" ni "Coma", tal vez la composición más ambiciosa en la garrera de los Guns.

#1: “Right Next Door to Hell” vs. “Civil War”

El éxito descomunal de “Appetite for Destruction”, continuado por el transicional “Lies”, generó altísimas expectativas frente al nuevo trabajo de los Guns N’ Roses, por ende, el comienzo (de una obra doble) debía ser fundamental. “Right Next Door to Hell” es, ante todo, una declaración de principios: feroz, punzante, caótica y agresiva, reúne todos los elementos que formaban parte de la vida cotidiana gunner de por aquel entonces. Si bien está lejos de ser uno de los temas más sobresalientes que hayan compuesto, fue una efectiva bandera plantada, una patada en la nuca a todas las expectativas y a un supuesto ablande al que muchos grupos recurren en su momento de mayor popularidad. Basada en un hecho real (en el que Axl habría atacado físicamente a una vecina), las estridentes guitarras remiten a los comienzos del conjunto.

Por su parte, “Civil War” es lisa y llanamente una de las más logradas composiciones de los oriundos de LA. Toda en ella es perfecto: la intro con el diálogo de “Cool Hand Luke”, el arpegio de la guitarra acústica, el recitado de Axl, las líneas de bajo y el tremendo groove de la batería, cortesía de Steven Adler en lo que fue su última grabación con el grupo. Las guitarras distorsionadas generan un in crescendo que derivan en una melodía inspiradísima de Slash y su wah wah. No hay comparación posible entre un tema de relleno y un clásico irrefutable.

Ganador: “Civil War”

#2: “Dust N’ Bones” vs. “14 Years”

Gran porcentaje de la composición y personalidad de GNR fueron virtudes de Izzy Stradlin, que en estas dos canciones se hace cargo por primera vez de la voz líder. Izzy posee una voz cansina y rasposa que emula a sus mayores mentores (Keith Richards, Andy McCoy) que calza a la perfección en ambas canciones. Si bien Stradlin es el compositor principal de ambas, en “14 Years” resigna protagonismo en pos de una soberbia performance de Axl en el piano. “Dust N’ Bones” tiene una letra maravillosa y un ritmo más llevadero, además de un estribillo más potente y consistente.


#3: “Live and Let Die” vs. “Yesterdays”

Primer choque de cortes de difusión. Desde sus comienzos los Guns se caracterizaron por tributar con holgura a sus referentes principales. “Live and…” -original de los Wings de Paul McCartney- es la prueba fehaciente de la enorme habilidad del devenido sexteto para transformar composiciones ajenas en propias, en donde pasan soberbiamente de la explosión del riff principal a la implosión de la base rítmica en plan reggae. Un ataque sonoro casi infalible que solo puede perder con una composición propia del calibre de “Yesterdays”, en plan Rock tradicional, sin las capas de guitarras distorsionadas que pululan en los Illusion y que muestran la faceta más despojada y primitiva de los GNR. Otro hit que en vivo nunca contó con su merecida interpretación.


#4: “Don’t Cry” vs. “Knockin’ On Heaven’s Door”

Aunque parezca irrisorio, “Don’t Cry” fue contemplada y grabada en las sesiones de “Appetite…” pero finalmente el conjunto se decidió por no incluirla en el producto final y la decisión, a la distancia, pareció ser acertada: el tema se convirtió en un hitazo que inundó FM’s alrededor del planeta, convirtiéndose en una de sus canciones más populares y solicitadas en el directo. Una balada de una progresión que bien pudo haber sido del montón pero claro, esto es Guns N’ Roses y Axl & Slash, con sus sendas interpretaciones, le suman dos o tres puntos (Shannon Hoon, la voz invitada, también la rompe). El video es antológico y demuestra el sentido del humor del grupo con el cartel “Where’s Izzy”, siempre reticente a ese tipo de actividades. La salida de Steven Adler significó más que la pérdida de un baterista: sin él, “Knockin’ on…” nunca tuvo razón de ser. La versión grabada para el “UYI II” es fría, seca, carente de emotividad y está lejos de ser el sentido homenaje a Todd Crew (Jetboy).


#5: “Perfect Crime” vs. “Get in the Ring”

Quinto tema del “Illusion I” y otra vuelta a las raíces: “Perfect Crime” es agresiva en su esencia y en su implementación, a puro riff guitarrero y con un Axl al tope de sus posiblidades. “Get in the Ring” pasó a la historia por su proclama anti-prensa más que por su consistencia musical (aunque vale mencionar que es fuerte e impactante).


#6: “You Ain’t the First” vs. “Shotgun Blues”

O Stradlin vs. Rose. “You Ain’t…” es otra de las composiciones que remite a las raíces gunner en formato acústico y un aire despojado que huele a Stones por todos lados. “Shotgun…” es poderosa, pero sumamente intrascendente.


#7: “Bad Obsession” vs. “Breakdown”

Acá la diferencia la marca una sola persona: Michael Monroe. El ex Hanoi Rocks figura como invitado tocando la harmónica en “Bad Obsession”, otro momento donde los Guns se muestran intimistas, en su salsa. “Breakdown” es otra de esas composiciones intrincadas y sumamente efectivas de Mr. Rose pero no se puede competir con el otro gigante.


#8: “Back Off Bitch” vs. “Pretty Tied Up”

En una placa doble (de cuatro vinilos), con un total de treinta canciones, es más que obvio que al menos se incluya una canción de relleno. “Back Off…” es el ejemplo más emblemático: densa, aburrida, misógina y encima araña los cinco minutos de duración. Por algo la descartaron para las sesiones de “Appetite…”. “Pretty…” es otra de las maravillas de Stradlin y el primer tema que el mundo conoció de estos discos. Climática y atmosférica, súbitamente quedó fuera de los sets en vivo y no estaría para nada mal que la vuelvan a incluir.


#9: “Double Talkin’ Jive” vs. “Locomotive”

La primera es otra de las composiciones simplonas pero llenas de groove y onda que caracterizan a Izzy (que otra vez se encarga de la voz líder); la segunda es una intrincada obra pergeñada por Slash y Rose. “Double…” ganó protagonismo, además de su excelente outro a pura guitarra española, por su inclusión en el playlist. “Locomotive” es un tanque, un ida y vuelta frenético que para su parte final encuentra a los Guns emulando a los Stones de “Simpathy For the Devil”. Apabullante.


#10: “November Rain” vs. “So Fine”

“November Rain” es el monstruo de Axl, una composición fina por donde se la mire y analice, que para 1991 dotaba con varios años en desarrollo (incluso hay un demo acústico dando vueltas) y que finalmente encontró su lugar en un disco. Con la mano en el corazón, no representa en lo absoluto en las raíces hard rockeras del conjunto pero no necesariamente tiene que ser así. De hecho, a claras luces habla de la evolución musical de sus integrantes, evidenciable en la soberbia performance de Slash, redondeando una perfección asombrosa que en el Rock no se encontraba desde “Bohemian Rhapsody”. Duff se erige como protagonista en “So Fine”, un temazo de la hostia que tiene todos los matices que describen al blondo bajista (sutileza, empuje, fiereza Punk) pero que no alcanza a superar a un clásico indiscutible.


#11: “The Garden” vs. “Estranged”

“The Garden” es uno de los picos del “Illusion I”, sutilmente trackeada a continuación del estruendoso final de “November…”. El in crescendo de la guitarra logra su pico máximo en el estribillo, que para colmo cuenta con la participación del gran Alice Cooper. “Estranged” es uno de los picos en la discografía de Guns. Perfecta, emotiva y con un punteo inolvidable de Slash (“thanks Slash for the killer guitar melodies” dice Axl en el booklet), “Estranged” pelea palmo a palmo con “November Rain” como composición más perfecta desde “Bohemian Rhapsody”… y le gana. La letra es otra muestra de la brillante pluma de Axl (cuando no tiene que putear a una ex).

Ganador: “Estranged”

#12: “Garden of Eden” vs. “You Could Be Mine”

“Garden…” es sin dudas la canción más agresiva y en tu cara de los dos discos. Bien al palo y un ritmo frenético, respeta la esencia del “Appetite…”. El video clip pertinente no puede ser pasado de largo, con una cámara fija delante de la banda, en evidente contraste con otras mega producciones multimillonarias. Pero “You Could…” es una bomba, clásico de clásicos y para colmo fue incluido en “Terminator II”.


#13: “Don’t Damn Me” vs. “Don’t Cry (Alt. Lyrics)”

En una caso casi sin precedentes, “Don’t Cry” vuelve a aparecer con una letra cambiada. Funciona más a modo de detalle o rareza, porque “Don’t Damn Me” es otro punto sobresaliente y a veces muy injustamente pasado de largo en la discografía del conjunto.


#14: “Bad Apples” vs. “My World”

Acá tampoco hay mucha comparación. De “My World” no hay mucho para decir salvo que es un embrión del Nü Metal. ¿No me creen? Vuelvan a escucharlo. Su inclusión evidencia la enorme ascendencia de Axl en el grupo. Al igual que “Don’t Damn Me”, “Bad Apples” es otra gran composición un tanto menospreciada, ideal para escuchar en un pub con cerveza en mano.

viernes, 22 de mayo de 2015

Deme dos

Uno de los temas de la semana en el universo musical fue la edición del disco de Tan Biónica. No porque sus canciones hayan generado un revuelo o porque particularmente lo haya estado esperando, sino por la enorme repercusión mediática que tuvo. Está bien, uno podría aducir que este tipo de bandas cuentan con un presupuesto de prensa mayor que otras pero ni siquiera: las noticias informaban de fans enardecidos por alzarse de su CD. Sí, leyeron bien: gente desesperada por comprarse un disco y, como plus para aquellos primeros 500 consumidores, lograr la firma de sus músicos favoritos.

Por supuesto esto se tradujo en motivo de burlas tanto en Twitter como en Facebook, “escrachando” a los chicos que se compraban el álbum de su artista favorito con su dinero bien ganado. ¿Prejuiciosos nosotros los rockeros? A la mierda, hay que replantearse muchas cosas. Evidentemente existe público cautivo solo que tal vez no hayan encontrado la banda adecuada para rendirle pleitesía. No pienso defender a Tan Biónica -su música me parece detestable- pero en algunos meses alguien los reemplazará; estamos a tiempo de potenciar a aquella banda nueva que tanto nos gusta. ¿O será que tanto nos cuesta escuchar bandas independientes?

Otro evento importante fue la reedición de ciertos discos (Soda Stereo, Pescado Rabioso/Invisible/Almendra, etc) del catálogo de Sony Argentina en formato vinilo. Una vez más, se formaron colas de cuadras en las disquerías que contaron con la venta anticipada. ¿Cómo? ¡Me habían dicho que la gente no compraba más discos! Último momento: se habrían agotado en varios locales. Nah, es joda, no puede ser… Fetichismo, coleccionismo, especulación o simplemente pasión, pero los LP’s volaron: he llegado a ver fotos de gente que se alzó con dos copias de cada ejemplar.

Sin dudas, es destacable el accionar de Sony Ar: Argentina debe ser uno de los pocos países del mundo que tiene descatalogados a sus artistas populares y no me refiero únicamente al Rock. ¿Harán que desciendan los precios astronómicos por las primeras ediciones? No lo creo, pero estoy harto de ir a disquerías y no encontrar los títulos que busco.

Mientras, miro los sucesos con la ñata contra el vidrio.

lunes, 11 de mayo de 2015

Yo vendí un "Artaud"

(Artículo para Format+V Revista Online https://formatvrevista.wordpress.com/2015/05/07/yo-vendi-un-artaud/)

Sucedió una tarde de mediados de la década del noventa, en los albores de mi adolescencia. Caminando por mi barrio, con destino incierto, me lo topé súbitamente. Él iba vestido enfundado en un conjunto deportivo Adidas azul furioso y unas zapatillas blancas, de esas que son medio armatoste, que se usan para jugar básquet. Ahí paradito en una esquina, semi encorvado, con cara de desorientado estaba Luis Alberto Spinetta, alias el Flaco. Mi corazón se paralizó por unos segundos. ¿Debía activar mi más puro cholulismo y saludarlo? Nunca fui de esos pero me sentí en la obligación. Un tibio “Luis, no estoy tan adentrado en su obra, pero lo respeto muchísimo” -ni por asomo se me ocurrió tutearlo- logró como respuesta un contundente “muchas gracias por el respeto” que caló hondo en mi.

Le fui honesto a Luis. Pocos meses atrás, Spinetta había editado junto a los Socios del Desierto un disco doble crudo, filoso que captó mi simpatía casi de inmediato, tanto que comencé a indagar en su repertorio. Así llegué a Pescado Rabioso, de la mano del cassette de “Desatormentándonos”, que casualmente no incluía el tema “Post Crucifixión”, que pasó a transformarse en una obsesión en mí. Una de tantas tardes en las que me dedicaba a revolver discos, me encontró en el barrio de Constitución, más precisamente en Kuky Discos. Kuky era un negocio emblemático de la zona y sus precios y su variedad de catálogo eran la envidia de tantas otras. Entre los vinilos (que por aquel entonces vivían su peor momento en popularidad) estaba el “Artaud”. Sabía de su tamaño irregular pero la versión que tenía en mis manos distaba de tener las puntas asimétricas; de hecho, estaba recortado. La persona que lo recortó hizo un trabajo envidiable: remendó las puntas con tapas de un rígido cuaderno Rivadavia azul, de un modo artesanal pero prolijo, que permitía lograr las dimensiones características de una portada stándard. La versión incluía el sobre interno (hoy, en épocas de Ebay y Amazon, rebautizado como “insert”), con las letras y la información adicional. Lo más importante es que el LP se encontraba en perfectas condiciones, como si nunca hubiera sido reproducido. Una oportunidad única para adquirirlo por una módica suma que no superó los 15 pesos.

¿Cómo es que me decidí a venderlo? En mi discoteca, “Artaud” terminó siendo una pieza de museo. Un objeto muy deseado, difícil de conseguir, envidiado pero al cual no le daba uso y si no uso algo, prefiero regalarlo. Como primera medida se lo ofrecí a un amigo muy fana de Spinetta, que pensó que le estaba tomando el pelo y no aceptó la oferta. Así que con el tiempo me vi tentado y lo subí a Mercado Libre, más que nada para saber qué repercusiones obtenía. La primera respuesta fue la más absurda: me ofrecían comprar sólo el insert. ¿Cómo? Un especulador tenía la versión con las puntas sin el sobre y quería comprarlo para que el producto aumente su valor. No hubo caso. Deambuló por Internet durante un tiempo, sin recibir ofertas ni comentarios. Cuando por fin decidí quitarlo de la venta, un audaz comprador se contactó y cerramos un precio: $1200, en el año 2012. Me parecía un precio elevado pero ni por asomo llegaba a los $2500 que otros vendedores pedían. ¿Si me arrepiento de haberlo vendido? Para nada. “Artaud” es como los discos de Led Zeppelin: jamás los escucho. No me gusta que un disco junte polvo, me hiere. Así que adiós, “Artaud”. Gracias por dejarme tu hijito el CD.

viernes, 24 de abril de 2015

Fiebre de Slayer por la noche


Se hizo de noche y me dispuse a escuchar música con los auriculares puestos. La medida de Jack Daniel’s con un hielo ya había sido servida por lo que necesitaba tomar una decisión urgente. Mi cuerpo lo pedía y apenas divisé mis discos ahí estaba: “Seasons in the Abyss” de Slayer.

En la industria musical existe un lema que indica que el quinto disco de una banda es determinante. Hay excepciones, claro: para “Reignin Blood”, el tercero, Slayer ya era considerada como la banda más jodidamente hija de puta del planeta tierra. Pero volviendo a “Seasons…” hay algo en esta placa que lo hace única, un elemento que jamás pudo ser replicada por los infinitos clones de Slayer que pululan el planeta tierra. Los riffs intrincados dicen presente desde el segundo cero con “War Ensemble” e incluso temas como “Hallowed Point” podrían haber estado en cualquiera de sus discos previos; otros, como “Expendable Youth” y “Dead Skin Mask”, bajan un cambio en velocidad pero no en intensidad. Mi favorita es “Spirit in Black”, un tema de esos que tienen todo: arranque furioso, riff asesino, groove en el estribo y un cambio de ritmo feroz. Además, choreé ese riff más de una vez…

Sin dudas la perla blanca es “Seasons in the Abyss”. Nunca Slayer sonó tan ajustado y arriesgado, con arpegios y un clima que te pone la piel de gallina; tan sólo la intro dura más que la mayoría de las canciones de “Reign…”. A veces es injusto trazar paralelos, pero “Seasons…” es el equivalente a un “Master of Puppets” de Metallica.

Argentina siempre fue un país relegado en cuanto a visitas internacionales se refiere y Slayer recién llegó al país para el Monsters of Rock de 1994 (grilla que completaron Gatos Sucios, Hermética, Black Sabbath y KISS). Esa misma noche, en pleno mosh, se me acercó un chabón muchos años mayor que yo y me inquirió “flaco, ¿cuál es Jeff Hanneman y cuál es Kerry King?”. Claro, sin banda ancha y con cassettes grabados no había forma de enterarte del look de cada uno de ellos sin ser un voraz lector de revistas, como yo siempre lo fui. Me perdí tan solo dos visitas del conjunto: la segunda noche de los memorables Obras de 2006 y la última, como soporte de Iron Maiden.

En fin, mientras escuchaba “Seasons…” no podía evitar pensar que en pocos días se van a cumplir dos años de la muerte de Hanneman y que Lombardo ya no está tras los parches. O sea, que Slayer ya no es Slayer. Pero algo en mi corazón hace que los siga queriendo como aquella primera vez en que los escuché.

sábado, 25 de enero de 2014

20 discos a 20 de 1994 pt. IV

Pudieron haber sido 40 o 50, pero fueron 20. Arbitrario, sí, pero hay que darle un cierre. Recuerdo a los carcamanes de siempre poner el grito en el cielo por toda la música nueva pululando o de los cambios que los grupos sufrían en su propuesta. El tiempo, ineroxablemente, logró poner las cosas en su lugar y sin lugar a dudas 1994 fue uno de los más prolíficos años de la década, que llegó a su fin en 1996/97 de la mano del estallido del Nü Metal.

ALICE IN CHAINS
“Jar of Flies”

Un mini álbum que confirmó todas las variantes y el potencial compositivo de una banda dispuesta a codearse con los más grandes. Profundizando aún más la faceta acústica esgrimida en “Sap”, los AIC se despacharon con hits atemporales, como “I Stay Away” o “No Excuses”, que probó que el tándem Staley/Cantrell no sólo atravesaba un grandísimo momento: habían nacido para retroalimentarse.

THE ALMIGHTY
“Crank”

Hay una sólo crítica que le realizo al cuarteto escocés: sus discos siempre sonaron acorde a la época en que se editaban. Por ende éste, al haber sido editado en 1994, tiene una impronta Punk que ajustó cada una de las canciones. La labor del productor Chris Seldon también es para destacar, ya que fue su virtud homogeneizar y canalizar tanta violencia en un paquete sónico demoledor. Gracias a esta placa pude disfrutar su show como soportes de Megadeth, algo que no muchos pueden afirmar.

KYUSS
“Sky Valley”

Otro disco determinante, definitorio y cumbre en la década. “SkyValley” fue la prueba suficiente de que “Blues for the Red Sun” no se trató de un simple buen momento de un cuarteto aficionado a los sonidos valvulares, las zapadas desértica y la marihuana. El Stoner encontró su punto álgido y jamás pudo volver a sonar así. Claro, pasaron casi de largo y unos meses más tarde se estarían separando pero el tiempo no pudo ignorar semejante maravilla.

2 MINUTOS
“Valentín Alsina”

El disco que la música nacional estuvo esperando durante años. 2 Minutos llevó el mensaje de la calle a un formato punk rock cancionero que desoyó de sutilezas sonoras o afinaciones guitarreras. Los dinosaurios pusieron el grito en el cielo pero la honestidad de estas canciones se antepusieron en un momento donde lo cool estaba a la orden del día.

PANTERA
"Far Beyond Driven"

"Ser Manejado Desde el Más Allá" sería la traducción más aproximada de esta placa y ciertamente desde "el más allá" provino la energía para que los Cowboys del Infierno le dieran un enorme fuck you a la industria discográfica. ¡Nunca una banda número 1 del Billboard sonó tan pesada! En una clara respuesta directa al glorioso "Vulgar Display of Power", Pantera aquí se despachó con más violencia que nunca. Siempre con los dientes apretados, sin concesiones y con una calidad de los tocados por una barita.

miércoles, 22 de enero de 2014

20 discos a 20 de 1994 pt. III


DEMOLITION 23.
“Demolition 23.”

Todavía recuerdo patentemente haber escuchado por primera vez “You Crucified Me” en la radio: ¡no podía creer tanta calidad! Sin dudas uno de los puntos más altos en la discografía de mi amado Michael Monroe, que acá suena con más ímpetu y frescura que en sus días de Hanoi Rocks. Demolition comenzó como una banda de covers que contaba con cantantes invitados (Sebastian Bach, por ejemplo) para transformarse en un combo que tributa a las raíces punks de sus integrantes, entre los que se encontraba Sami Yaffa. Luego de un tour que contó con otro Hanoi, Nasty Suicide, en guitarra, se separaron, dejando un terrible disco que hace años se encuentra descatalogado.

CORROSION OF CONFORMITY
“Deliverance”

Como dije alguna vez, “Deliverance” es el “Master of Reality” de los noventas. Esta comparación no es odiosa: COC demostró todos sus pergaminos en una placa imperdible de principio a fin. Contando por primera vez con Pepper Keenan en la voz y guitarra a tiempo completo, la decisión probó ser harto acertada y tomando el rastro dejado por Black Sabbath, en una época donde el Stoner estaba haciendo bastante ruido, llevaron su influencia hacia terrenos cancioneros.

JOHNNY CASH
“American Recordings”

Lo que se dice, un verdadero retorno, de los más significativos e ilustrativos que se recuerden. La historia encumbró a Rick Rubin y ciertamente resulta imposible minimizar la gestión del gurú discográfico. Con un envidiable gran tino, Rubin le sugirió a Cash simular que estaba en el living de su casa, algo que efectivamente sucedió, ya que muchas de las canciones fueron grabadas allí. Aferrándose al formato acústico prescindiendo de una banda estable, Cash recuperó su estatus perdido durante los ochentas para llegar a los grandes festivales alternativos, como el Lollapalooza.

PRONG
“Cleansing”

Helmet, Pantera, Sepultura y Biohazard ya habían sacado sus discos definitorios: sólo faltaban los, Prong, que con “Cleansing” derribaron todas fronteras. Tommy Victor pulió sus dotes como compositor, respaldado por un dream team que contó con Paul Raven en bajo, quien provenía de Killing Joke, una de las bandas que más influenció a los oriundos de New York. La excelsa producción de Terry Date permitió que “Cleansing” pase de ser un gran disco a un clásico de la década.

MEGADETH
“Youthanasia”

El último gran disco de Megadeth. Por primera vez utilizan afinaciones más graves (un semitono debajo de la afinación standard) en temas más relajados, que si bien no pierden en tecnicismo, suenan menos intrincados. La portada por Hugh Syme es para enmarcar, de las más logradas que se recuerden. Con este disco vinieron por primera vez al país, en cinco shows en el mítico Estadio Obras que pasaron a la historia.

sábado, 18 de enero de 2014

20 discos a 20 de 1994 pt. II


HERMÉTICA
“Víctimas del Vaciamiento”

“Este disco es más pesado, no tan speed como “Ácido Argentino” declaraba Ricardo Iorio en su momento. Y tenía razón. Tomando el nombre de una de las canciones del autotitulado debut discográfico, “Víctimas…” probó que La H podía tener sus rebajes y aún seguir sonando pesado sin concesiones. Asimismo, contó con un presupuesto más abultado en la producción, lo cual impactó directamente en el resultado final. El futuro se vislumbraba brillante, pero pocos meses dirían adiós, para nunca, nunca volver.

A.N.I.M.A.L.
“Fin de un Mundo Enfermo”

El golpe de timón que el Metal argentino necesitaba. Uno de los mayores méritos de A.N.I.M.A.L., además de sus canciones y su sonido acorde a la época, fue que probaron que una banda sin ex integrantes de V8 podía lograr una convocatoria sólida. Aferrándose en demasía al mensaje aborigen, con el ingreso de Martín Carrizo en batería pudieron explotar la faceta percusiva. “Sólo PorSer Indios” se transformó en un clásico indiscutido y la carrera del trío no haría más que crecer.
 
MASSACRE
“Galería Desesperanza”

Una maravilla, de principio a fin. Apenas en su segundo disco y Massacre demostraba una madurez que muchos no logran en décadas. La siempre inquieta guitarra de Pablo M. dota de personalidad a una banda única en su especie, que se influenció por muchos pero que nunca se pareció a nada. Un verdadero oasis en la música nacional.

SUEDE
“Dog Man Star”

¿Brit Pop? Claramente las etiquetas nunca le hicieron suficiente justicia a Suede, una de esas bandas que encandilan y provocan romances a primera oída. “Dog Man Star” es claramente más elaborado que su predecesor y su espíritu barroco le calza a la perfección. Bello por donde se lo mire.

MANIC STREET PREACHERS
“The Holy Bible”

La obra cumbre de los galeses. En tan sólo dos años lograron una evolución admirable, que incluso no pudieron siquiera igualar. Sin dudas, la mayor virtud radica en que “The Holy Bible” suena a “The Holy Bible” y a nada más que se haya hecho antes o después. ¿Las líricas? De las más iluminadas que un grupo haya logrado. Al día de hoy me sigue conmoviendo como la primera vez. ¿Ya pasaron veinte años? ¡Mierrrrrda!

jueves, 16 de enero de 2014

20 discos a 20 de 1994 pt. I


La nostalgia me invade y no puedo dejar de hacer un listado con la premisa obvia de "a tantos años de...". Retromanía, ida y vuelta. Pero esta no es una lista más, o al menos no lo es para mí. No figuran arbitrariedades de "los obligatorios", no hay orden específico y no es un listado de los imprescindibles. Son los que más me gustan y ya.

This is my truth, tell me yours.

OASIS
“Definitely Maybe”

Sex Pistols + los Beatles + Jesus and Mary Chain en canciones históricas, de urgencia Pop y melodías entrañables. Los hermanos Gallagher se hicieron conocer al mundo reposicionando a Manchester como usina de hits. La frescura y su falta de prejuicios lo hacen insuperable.

THERAPY?
“Troublegum”

1993 pareció ser el año de los irlandeses Therapy?: habían logrado trascender del under a las pantallas de Hollywood y la fama estaba al caer. Pero lo mejor llegó apenas un año más tarde, gracias a trece canciones propias y un cover (“Isolation”, de Joy Division) que adelantó lo que estaba por venir. Belleza.

THE WiLDHEARTS
“Fishing for Luckies”

Seis canciones (que originalmente se conseguían sólo a través del fan club… ¡una verdadera locura!) en donde el ADN musical de Ginger queda más claro que nunca. Thrash, Pop, Rock, Punk, Glam... bueno, ¡todo eso y mucho más!

MÖTLEY CRÜE
“Mötley Crüe”

Echar a Vince Neil pareció ser la decisión indicada: estas doce canciones te pasan por encima como una tromba. El ex The Scream John Corabi tomó el fierro caliente y no sólo compuso letra y música, sino que también se hizo cargo de la guitarra rítmica, dándole un salto de calidad a un grupo que veía como la década se lo comía vivo. Incluso Glenn Hughes participa en la sublime “Misunderstood”. Entonces, ¿por qué no funcionó comercialmente? Misterios sin resolución.

HELMET
“Betty”

“Meantime” parecía ser un hito inalcanzable en la carrera de los comandados por Page Hamilton, pero en su tercera placa de estudio pulieron su propuesta e incluso la tornaron más seca, entrecortada, ajena al cimbronazo post-alternativo. “Milquetoast”, “Wilma’s Rainbow” y “Biscuits For Smut”, los tres cortes de difusión, demostraron el buen tino compositivo de Hamilton, quien se da un pequeño gusto tributando a Dizzy Gillespie con “Beautiful Love”.

miércoles, 8 de enero de 2014

10 de 2013


La Revista Jedbangers del mes de diciembre incluyó la elección de lo mejor de 2013 por parte del staff. Allí publiqué mis 10 favoritos ligados al Metal, algunos de los cuales repasamos en los podcast. Pero como no todo es Heavy en la vida, hay otros que me gustaría destacar. Sí, suena a cliché, pero si no lo hago ahora, no lo hago más.

TEGAN AND SARA
“Heartthrob”

La importancia de que tengas debilidad por una banda. En lo que sin dudas es el disco con sonido más “comercial” y “pop” de su carrera, las chicas no dejan de lado su mejor atributo: componer canciones que te derriten. “IWas a Fool” y “Closer” demuestran que si no estallaron en Argentina, es por la falta de compromiso de la subsidiaria local de su sello discográfico. Geniales.

PRIMAL SCREAM
“More Light”

Se ve que el tour del 20° aniversario de “Screamadelica” los inspiró, porque además de ser un regreso en forma de los escoceses, es todo lo que siempre queremos escuchar de parte de ellos. La enorme lista de invitados no entorpece la calidad del disco sino que la potencia: Kevin Shields y Robert Plant, sencillamente, brillan. Pulgares arriba.

THE BRONX
“The Bronx”

¿Hard Rock? ¿Punk? ¿Rock? ¿Mariachi? ¿Qué carajo hacen los The Bronx? Principalmente, buenos discos. Éste es su sexto material de estudio y el cuarto que lleva el mismo título. Es decir, todos los representan. Los Bronx son de esos tipos de grupos que siempre tenés que tener a mano cuando acusan al Rock de ser plano y chato. Refrescantes.

ARTIC MONKEYS
“AM”

Desde que los agarró Josh Homme, los de Sheffield no dejan de parir gemas. Los quintos discos suelen ser determinantes para los grupos, pero éstos hace rato encontraron el rumbo. Entre melodías, simpleza y estilo, los Artic Monkeys no reinterpretar a Black Sabbath en “One For the Road” (con Homme de invitado). De seguir así, aparentan no tener techo.

HEY! HELLO!
“Hey! Hello!”

Cualquiera que mínimamente conozca mis gustos musicales, sabrá de mi devoción absoluta por Ginger Wildheart. En lo que fue su segundo disco a través de PledgeMusic, Ginger por primera vez se hace cargo de la viola, el bajo, la batería y la voz (junto a la neoyorkina Victoria Pliedke). Ah, y de la composición, claro. Diez canciones que podrán pasar de largo para varios, pero que enternecen mis oídos y mi espíritu. El LP verde, una enorme sutileza. Insuperable.

BEADY EYE
“BE”

Noel Gallagher fue el compositor por excelencia de Oasis pero tras la disolución del conjunto, la onda quedó del lado de Liam & Co. Su primer disco ya había entusiasmado pero con éste, su sucesor, se reafirman todos los aciertos. Con un arte sutil e insinuante, y un set de canciones que ganan a cada escucha, Beady Eye probó que llegó para quedarse.

CHRIS STILLS
“Let it Rain”

Brillante, redondo y perfecto por donde se lo mire. Conocí personalmente a Chris (hijo del legendario Stephen) durante 2013 y fue él mismo quien me obsequió este 10’’. Ya me habían alertado: lo suyo iba por el lado de Queen y The Beatles y no se equivocaron. Seis canciones sentimentales, divinas, donde Stills demuestra cada uno de los genes de su padre y los potencia hasta el infinito. Reconfortante.

IGGY AND THE STOOGES
“Ready to Die”

Sinceramente, no esperaba absolutamente nada de nuevo disco de los Stooges, el primero desde el ultra clásico “Raw Power” de 1973. Tras haber incursionado en el Jazz y la música francesa, Iggy demuestra no haber perdido sus mañas y ladra en cada una de las composiciones, que lo muestran afilado y a punto de explotar, tal como en la portada.

BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB
“Specter at the Feast”

Durante la preparación de este disco, los BRMC sufrieron la perdida del productor Michael Been, quien a su vez era padre del bajista Robert Levon Been e ideólogo del sonido del conjunto. En su séptima entrega de estudio, se muestran afianzados y repuestos de tal golpe, con un material intrínseco y que dejó una de sus mejores canciones de su repertorio: “Returning”.

FRANK TURNER
“Tape Deck Heart”

Con 32 años recién cumplidos, y una carrera que abarca cinco discos, podemos hablar de Frank Turner como un referente ineludible del Folk británico contemporáneo. Impulsado por el single “Recovery”, y producido por el laureado Rich Costey, Turner se hace un lugar entre lo más destacado del año con su mejor herramienta: sus canciones.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Top 5 gemas ocultas de Rick Rubin

Si escuchás el nombre Frederick Jay Rubin te vas a quedar mirando al techo pero si al toque te dicen "Rick" lo vas a relacionar con el afamado productor. A Rick lo conocemos como el gurú que potenció los sonidos de Slayer, Red Hot Chili Peppers y The Cult, delineó las carreras de Danzig, los Beastie Boys, Run-D.M.C. y Public Enemy, además de resucitador de la carrera de Johnny Cash. Bueno, sí, también trabajó con unos nenes llamados Black Sabbath, Metallica, Tom Petty y mil millones más pero si querés saber más acerca de su vida, clickeá acá.

Ahora, el tipo es archiconocido y carga con la etiqueta de ser megaexitoso. Pero algunos de sus emprendimientos derraparon no por su calidad, sino por circunstancias del mercado (!?). Acá un repaso cronológico a cinco de sus obras menos reconocidas, por crítica, por venta y por fans, algunos editados por su sello Def American, que según mi paladar merecen su justa reivindicación.

1- MASTERS OF REALITY "Masters of Reality" (1989)

El debut del conjunto comandado por Chris Goss es un ataque sónico impensado para la época en que fue publicado, destilante de Blues en la veta de la banda a la cual le extrajeron el nombre (Black Sabbath, obvio) más una pincelada de los Doors. Resulta extraño que aún resulte una gema oculta para las huestes rockero/pesadas porque el groove que "MOR" destila no se encuentra ni siquiera en bandas que portan un mejor cartel o aval. Se percibe que Chris Goss observó atentamente a Rick Rubin ya que años más tarde ganaría reputación como productor de Kyuss, Queens of the Stone Age y Mark Lanegan, entre tantos otros.

2- THE FOUR HORSEMEN "Nobody Said it Was Easy" (1991)

La anécdota es muy boluda: conocí a la banda tras haber compuesto una canción titulada "Nobody Told Yout it Was Goin' to be So Easy". La persona que me alertó de las similitudes entre los títulos fue mi amigo Darío Uzi, quien me sumergió en tantísimas otras bandas y en esta en particular. Ciertamente la propuesta de los Four Horsemen no inventó nada ni dejó un legado enorme (se separaron apenas un puñado de años más tarde), ¿pero quién no disfruta un buen disco de rock 'n' roll hecho y derecho? Como plus vale destacar que a comienzos de los noventas el retro rock se encontraba a cuenta gotas y quienes miraban al pasado se habían anclado en los Faces y los Rolling Stones y no en AC/DC. La importancia de Rubin no sólo radica en la enorme producción, sino que sugirió la inclusión de muchos de sus integrantes.

3- DAN BAIRD "Love Songs for the Hearing Impaired" (1992)

Si no conocés a los Georgia Satellites, hacete un favor y conseguí YA mismo el homónimo de 1986 y "Open All Night" (1988). Si ya sabés quiénes son, estás al tanto del enorme caudal compositivo de su cantante, Dan Baird. Para 1990, Baird se había cansado de los Satellites y dos años más tarde comenzaba su carrera solista de la mano de "Love Songs...", donde convalida toda su lucidez como letrista y su potencial rítmico, en una placa donde no faltan los guiños al Country, el Rock y el Punk. Muchos de sus contemporáneos, con mucho menos, impusieron tendencias en las peluquerías y en las chaquetas de jean; Dan, por su parte, continúa siendo un héroe anónimo. Rubin aquí se encarga de la producción ejecutiva (el productor fue Brendan O'Brien).

4- TROUBLE "Manic Frustration" (1992)

"Fueron las plateadas cruces de Black Sabbath y su resplandor" bien podrían cantar los integrantes de Trouble, la banda de Doom Metal norteamericana que se inspiró su propuesta a imagen y semejanza del cuarteto de Birmingham. Bueno, no tanto: se inspiraron en todo menos en las letras, ya que los Trouble son católicos y lo cantan a los cuatro vientos. Su debut es fabuloso ("Psalm 9", de 1984) y su cuarto LP casi definitorio ("Trouble", de 1990, ya bajo Def American) pero es con este quinto disco que llegan a su pico creativo, dotanto de melodía y gancho a su espíritu macabro. Sin dudas el grupo mereció mejor suerte y resulta una injusticia que hoy en día sólo sea rescatado por algunos grupos (Taura, Down) mientras que muchos lucen sus casacas (James Hetfield) sólo para demostrar cuán cool son.

5- LUCINDA WILLIAMS "Car Wheels on a Gravel Road" (1998)

Los quintos discos suelen ser definitorios en la carrera de un artista y la premisa se cumple con Lucinda Williams, que lo publicó a casi veinte años de su debut ("Ramblin'", 1979). Con la participación de Steve Earle, "Car Wheels..." ganó el Grammy a Mejor Disco de Folk Contemporáneo. Esta bien, los premios y los reconocimientos de la industria no tienen valor en mi diccionario pero al menos no pasó de largo para el gran ojo de la crítica. Lucinda es una brillante compositora y además cuenta con una voz angelical. Recomendar una placa por sobre la otra sería un tanto injusto, pero aquí redondeó trece canciones históricas, destinado a ganarse el corazón de amantes de la música en general, más allá de etiquetas. Rubin cedió la producción a Earle a la vez que Rubin se encargó de la mezcla.